domingo, 8 de febrero de 2015

Era el año 1960, le gustaba al pasar cerca de la estación entrar a ver los trenes, sus máquinas emanando humo por sus grandes chimeneas, el soplido de sus válvulas cuando empezaban a marchar y el sonoro pitido de despedida cuando comenzaba a moverse. Previamente del andén lleno de gente se oía una voz tras un pitido de silbato de aviso gritando “Viajeros al tren…”.
Las lágrimas empañaban los ojos de muchos de los que se iban, en el andén madres dando sus últimos consejos a sus hijos y padres pidiendo que no se olviden de escribir y dar noticias. Otros se abrazaban a sus esposas e hijos pequeños prometiendo que pronto volverían y que no les iba a faltar de nada mientras estuvieran trabajando en el extranjero. Tras la partida la tristeza y el silencio, cabizbajos rumiaban oraciones y blasfemias mezcladas con el dolor de la separación obligada por la pobreza, el paro y la falta de esperanza en un futuro mejor para sus familias. Muchos nunca volvieron o por buena fortuna o por la desgracia, otros consiguieron sobrevivir las contrariedades y sin pena ni gloria se incorporaron a sus  orígenes con la única satisfacción de haber contribuido a la economía familiar y sin darse cuenta también a la estatal.


Pasaron los años, más de 50 y continuaba sintiendo la misma afición por los trenes, jubilado y enfermo seguía sentándose en el andén de la estación donde ya no se oyen pitidos ni hay humo de las máquinas ni gritan el “viajeros al tren, un ding-dang avisaba del número de la vía y la hora de salida del Ave con destino a:…. Eso no ha variado, las maletas no llevan correa para que no se abran, llevan ruedas y son de colores pero los hijos y nietos de aquellos que en otro tiempo emigraron siguen haciéndolo, siguen las caras tristes, las lágrimas, las oraciones y blasfemias a media voz y la desesperanza por no poder desarrollar su trabajo en su tierra, donde quieren estar, con quienes quieren estar. La historia se repite y parece que nunca aprendemos a cambiar esta forma de malvivir.

viernes, 12 de septiembre de 2014

EL SURREALISMO ES TAMBIEN UNA FORMA DE VIVIR-SUFRIR.



Hace unos días comprobé como el surrealismo también forma parte de hechos de nuestra vida cotidiana y la benevolencia y bondad de nuestros paisanos llega a límites insospechados.

Acude a la administración de un Hospital Público de nuestra querida tierra andaluza un padre con su hijo a pedir la documentación clínica perteneciente a su hijo que estuvo encamado en dicho Centro por un problema hepático, dicha documentación que debía estar en poder de su médico de familia vía internet de forma automática, no aparecía.

Ante el estupor de este usuario la secretaria le comunica que la atención al público era a partir de las 11,30 horas y solo eran las 10 horas por lo que debía esperar hasta ese momento, pero si quiere hacer la petición telefónica es de 9,30 horas a 11,30.
Ante la situación algo ridícula el usuario le solicita que ya que está allí sea atendido a lo que la funcionaria contesta indiferente que en ese momento no debería estar hablando con él por ser horario telefónico y ya le ha hecho un favor con informarle. Espeluznante escena, con caras de desgraciados, como un “Ladrón de bicicletas” (1948 Vittorio de Sicca) se retiran de aquella inexpugnable muralla dominada por una reina sin sentimientos y en un momento de avispada lucidez propia de lazarillo de invidente de la novela picaresca española, tira de teléfono móvil y marca el número mágico al que contesta la susodicha reina y “Oh milagro” nos atiende a solo tres metros de distancia y ante la mirada atónita de un observador anónimo y recibe el encargo, pero…., tardará unos 10 días en citarnos para recoger el informe que hace más de un mes tenía que estar en el ordenador de su médico de familia el cual según versión magna no sabía manejar y en vez de intentarlo de nuevo prefiere la ”Longa vía Apia” que siempre comunica con Roma.

Continuó, tras terminar la dura conversación, trabajando sus uñas con la resistente lima que afilaba sus garras para poder apresar con saña a su nueva víctima.
Estos hechos son reales tienen nombre y apellidos y referencia del Centro Hospitalario



miércoles, 18 de junio de 2014

ERA UN NIÑO SIN NADIE



Que tenía los pies fríos
El alma fría
El estómago más frío.

El futuro, desierto
El presente, ausente
El pasado, desconsolado

La soledad acompañada
De mucha gente
Es cargante
Sin nadie, es pasable, 



No dijo adiós
Solo hasta luego
Y calentó sus pies
Llenó su estómago
Y preparó su alma
Para una nueva vida.


domingo, 15 de junio de 2014

F.A. 




DETERIORO POR LA LONGEVIDAD Y EL ALZHEIMER 



Nubla la mente
El tiempo
Oscurece la vida
Como el día

La mente te engaña
Todo te extraña

Se mezclan los recuerdos
Pero de nada me acuerdo

Te miro y te quiero
Como eres
Como eras

Como lo siento.






MI VECINA LA SOLTERONA




Hay que ver la mala sombra
Que tenía mi vecina.
No era maleducada, ni ordinaria, ni arpía
Pero la pobre, que mala pipa tenía.

Siempre tan bien vestida
Limpia, perfumada y colorida
Engalanada para cada ocasión
Pero con cara de estreñida.

Buena vecina y atenta
Te ayudaba siempre que podía
Amable, fina y comedida
Pero ¡ que seca la jodía ¡.


lunes, 9 de junio de 2014

En todas las ciudades del mundo existen personajes como estas, hombres o mujeres eso da igual, pero con una lengua biperina que envenena todo lo que toca y a pesar de antídotos universales nunca se logran curar y que perduran de por vida.

LAS CHISMORREONAS


Escondidas tras sus velos, sus cortinas
O su maldad
Observan, critican y pregonan al mundo
En particular

Todo lo saben de buena mano
Todo lo han visto, ya me dirán
Y no queda títere con cabeza
En toda la comunidad.

Menuda es fulanita,
Fulano que gran cabrón
No es nadie esa abuelita
Y antes…., que lo se yo.

Y el niño de la canija
Pierde aceite un montón
Y la niña,… la vecina,
Esa si que es un putón.

Con su bondad asesina
A un drogata dan  limosna
Y tachan de vagos impenitentes
A los parados de la cola.

Como buenas filagresas
A misa van a diario
Y pasan lista ocular
Por todo el Santuario.

Voy a confesar ahora
Que está mi cura sentado
Ya me esta poniendo ojitos
¡Que picaron es el  párroco¡.

No se a que vengo al cura
Porque no tengo pecados
Será para dar ejemplo
A tantos desamparados


Por cierto, estamos pensando
Mudarnos ya de este barrio
Aquí no hay quien viva
Entre tanto pueblo villano

Además ya estamos aburridas
De los mismos personajes
Que ensucian nuestras vidas
Que rebajan nuestro linaje

A su ida, queda todo desolado,
Matrimonios separados,
Novias abandonadas,
Heteros y homos pregonados
Abuelitas con mucha historia
Y dos corazones muy humanos
Que huyen de su distrito
Porque era algo insano. 

lunes, 2 de junio de 2014

Y SIEMPRE LO MISMO AÑO TRAS AÑO SIGLO TRAS SIGLO


Málaga ha sido siempre una ciudad en continua construcción/destrucción y eso es algo que he comprobado después de muchos días, meses incluso años estudiando publicaciones realizadas desde principios del siglo XX hasta hoy en día.
Cuando no se ha cerrado todavía el socavón de una obra aparece otra en la acera de enfrente, se empuja al mar para hacer un parque, se le empuja aún más y se hace un muelle de atraque en el puerto, se sigue empujando y se agrandan los muelles para poner silos, el mar se cabrea y rompe el morro de contención varias veces, se quitan las vallas del puerto y se retranquean luego se quitan del todo, se tiran los silos y se hace un palmeral, llega el escarabajo picudo y se come las palmeras, se hace Calle Larios, se agranda, se encoje, se pone empedrada, se retiran las piedras, se asfalta, se quita el asfalto y se ponen ladrillos …………..

Cualquier barrio de esta hermosa ciudad ha sido modelado, remodelado, pintado  y repintado y después demolido, creo que solo la Catedral se salva y es porque la obra está por terminar y después de tantos años da “lacha” tirarla y un “Corralón” que mi amiga Pepa me ha recordado que aún y a pesar de muchos, todavía existe.

Hemos convertido una hermosa ciudad andaluza en un enjambre de bloques horrorosos sin el más mínimo detalle de identidad local. La espantosa carretera de Cádiz arbolada de ladrillos con una hojarasca policromada de ropa tendida nos conduce a lo que en su día fue un barrio marinero llamado Torremolinos convertido desde hace años  en una descompuesta Torre de Babel por aquello del “desarrollo económico” que tantos bolsillos llenó dejando tras de sí un lastre social, cultural y ecológico del que no se ha salido en los últimos 50 años.

Los “chiringuitos” de nuestras playas (salvo unas pocas excepciones que pocos conocemos) han cambiado su refrescante suelo de arena fresquita por un duro y caluroso cemento, cierres de aluminio y aire acondicionado, un verdadero asquito.

Como ya no tenemos tranvías como en otras ciudades de países mucho más desarrollados ahora hacemos un suburbano y quieren que nos desplacemos en esta capital de la luz más bonita del mundo, como los topos o las ratas, por túneles bajo tierra. La brisa marina para las gaviotas.

Pero todas estas cosas siempre se han sabido gracias a esos malagueños que siempre estaban vigilando las obras y poniendo “peros” a todo lo que se hacía como profetas bíblicos aventurando la que se venía venir.


Pero nadie es profeta en su tierra.